viernes, 21 de septiembre de 2007
Sueño
Era una tarde suave de verano y la brisa no había recorrido aquellos lugares en toda una semana, o así parecía. El bosque mantenía un ambiente medio pesado, el aire se respiraba espeso y hasta tenia un color azul tortuga, esto no le agradaba del todo a Qosh. Ya llevaba caminando cerca de dos días sin encontrar rastro alguno de la manada, o de su madre. Dos días - se dijo, dos días de caminata que lo tenían exhausto, mas por la angustia que por el camino recorrido; no había llegado ni al riachuelo y su sed podría haber acabado con el lago en menos de lo que ulula una lechuza. Encontró unas bayas y semillas desperdigadas afuera de lo que debió ser un lindo y confortable nido de ardillas, con eso distrajo el estomago y decidió que era hora de echar una siesta.
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